Epistolas perdidas

11-10-1832

En tres meses llega mi boda, y las ganas me atolondran demasiado. Es tan bella, su largo cabello, su boca delicada, su cuerpo fino, sus manos suaves de terciopelo, su voz dulce como el amanecer, ¡oh amigo! Es tan hermosa, y la amo tanto…pero ahora me tendrá que esperar, y bien sabes lo que se me acongojaba el alma cuando me iba, y ella lloraba tan triste…Pero tú la cuidaras, estoy seguro.
Además, que en unas pocas semanas volveré a Coldtown, y me casaré con mi bella Leonor en los jardines que no hace tanto yo usaba como lugar de juegos… ¡Oh amigo! Como pasa el tiempo, y ahora yo voy a una ciudad desconocida, casi en soledad, si no fuera por Lord Edwars, que me da conversación y me comenta como es este lugar tan extraño del norte de Europa. Según me dice la gente aquí habla menos, es muy reservada, aunque dice que con unos instantes que hablen conmigo cambiaré el lugar, ya sabes como es Edwars, siempre bromeando.
Pero reconozco que en parte me apetece hacer este viaje, ya sabes tú que yo estaba algo estresado últimamente, tanto movimiento con la boda…yo casado hermano mío, después de tantas noches en la taberna, tantas noches que hemos compartido, y tantas mañanas con dolor de cabeza…
Pero aquí me tienes ahora, en mi carruaje viendo los rayos del atardecer fundirse entre unos grandes árboles y siento como el frió sube por mis piernas, ¡estoy congelado! y aún no he llegado al hogar donde estaré este mes, que según Edwars es un sitio muy frió…

1 comentarios:

Víctor Yuri dijo...

Espero que os parezca buena idea, iré subiendo el cuento poco a poco, ya que es un cuento epistolar(se dirá así?)disfrutadlo!

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